lunes, 15 de junio de 2009

Espero curarme de ti


Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.


Jaime Sabines

sábado, 13 de junio de 2009



Miro alrededor,
heridas que vienen,
sospechas que van

y aquí estoy
pensando en el alma que piensa
y por pensar no es alma,
desarma y sangra.

Seru Giran

martes, 9 de junio de 2009

a las mujeres también

A las mujeres también.
a las mujeres también les gusta el sexo,
tanto como que le digan que la aman cada un segundo.
como hablar mal de otras mujeres
como comprarse ropa desmesuradamente
como querer llamar la atención vayan a donde vayan
tanto como todo lo que hacen de una manera exageradamente pasional.

A las mujeres también.
a las mujeres también les gusta el sexo.
tanto como romper los esquemas de cualquiera
como su melancolía y egocentrismo
tanto como hablar sin parar un segundo.

La abismal diferencia con respecto a los hombres
es que las mujeres, son modestas,
pero para nada reacias.

a las mujeres les gusta el sexo, el erotismo y la morbosidad

La abismal diferencia con respecto a los hombres
es que las mujeres son selectivas, engorrosas.

A las mujeres también
a las mujeres también les gusta el sexo

Tanto como poner una canción melancólica
un domingo frío de invierno.

sábado, 6 de junio de 2009

Cuarteto de nos/ bipolar- Mírenme

¿Qué pensás, que la fiesta termina cuando vos te vas?

viernes, 5 de junio de 2009

un poco en crisis un poco no






Después de todo
lo que quiero es decir
que no entiendo como podía vivir antes..


Jorge Drexler

jueves, 4 de junio de 2009

La mujer de un hombre



El sueño de un hombre
es una puta con un diente de oro
y portaligas,
perfumada
con pestañas postizas
maquillaje
aros
bombacha rosa
aliento a salame
tacos altos
largas medias con un punto
ligeramente corrido detrás de la
pierna izquierda,
un poquito gorda,
un poquito borracha,
un poquito tonta y un poquito loca,
que no diga chistes verdes
y que tenga 3 verrugas en la espalda
y que finja disfrutar la música clásica
y que se quede una semana
sólo una semana
y que lave los platos y cocine y te coja y te la chupe
y que barra el piso de la cocina
y que no muestre ninguna foto de sus hijos
o hable de su ex-marido o marido
o de dónde fue a la escuela o dónde nació
o porque estuvo en la cárcel la última vez
o de quién está enamorada,
que se quede una semana
sólo una semana
y haga lo que tenga que hacer
y se vaya y nunca
vuelva

olvidándose un aro
en la mesa de luz.

Charles Bukowski

martes, 2 de junio de 2009

A ver.

Como te lo explico Juan.

Era así.


Ella rubia flaca tes blanca ojos candentes

El en cambio, un tipo frío, morocho ojos verdes y muy flaco por cierto.

Cuando a él se le cayó el saco, y ella se agacho a levantárselo

A el se le cayó el mundo y a ella le brotó una sonrisa.


Cuando el sonrió, ella se corrió el pelo de la cara y

se bajó la pollera que se le había subido.
En cambio él no hizo nada, solamente sonrió.

Y es ahí que me pregunté,

Cómo hacían para necesitarse tanto si no se conocían

Y es ahí mismo que me pregunté ,qué pasaba que no estaban juntos.

¿Entendes Juan?

Se querían sin conocerse, ardían sin contacto y morían en el tiempo.


Cuando se acomodo la pollera el le dijo, no importa te queda linda.

y ella sonrojada le dijo, gracias.

Y es ahí, pero recién ahí, cuando yo observaba todo

y sabia lo que sentían, sabia lo que iba a pasar de ahí en adelante, presentía todo.


Pero cuando la mujer recién salida del baño

puso el grito en el cielo y le dijo -Querido, te espero afuera

y el se dio vuelta y le dijo -BUENO.

Ahí mismo, dije MIERDA!


Recién ahí Juan, te pregunté

Qué hacías con tu mujer y que hacía yo con mi soledad.


Y recién ahí te contemple y te dije que oportuno sería

que vos dejes a tu mujer y nos interceptemonos en un parasiempre.