domingo, 17 de mayo de 2009
Falleció Mario Bendetti
Murió el escritor uruguayo Mario Benedetti
Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, más conocido como Mario Benedetti (14 de septiembre de 1920, Paso de los Toros - 17 de mayo de 2009)
Tenía 88 años y había estado internado por un problema intestinal crónico.
Murió en su casa de Montevideo.
Morir no es solo morir, no es simplemente dejar el mundo y escapar a los suburbios de lo desconocido.
Morir es dejar de crear, y vaya si vos creaste.
Morir es dejarlo todo, para irte al extranjero, a lo misterioso, a lo inconcebible.
Moriste dejando el legado más importante que nadie puede dejar: tu inmensa escritura
De su novela más conocida: La tregua
Para que siempre lo recuerden, para que nunca lo olviden:
..Estábamos sentados junto a la mesa. No hacíamos nada, ni siquiera hablábamos. Estábamos tristes, pero era una tristeza dulce, casi una paz. Ella me estaba mirando y de pronto movió los labios para decir dos palabras. Dijo ‘te quiero’. Entonces me di cuenta que era la primera vez que me lo decía. Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún organo físico, pero era casi asfixiante, insoportable. Ahí en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo. ‘Hasta ahora no te lo había dicho’ , murmuró, ‘no porque no te quisiera, sino porque ignoraba porque te quería. Ahora lo sé’. Pude respirar. Siempre puedo respirar cuando alguien explica las cosas. El deleite frente al misterio, el goce frente a lo inesperado, son sensaciones que a veces mis módicas fuerzas no soportan. Menos mal que alguien explica siempre las cosas. ‘Ahora lo se. No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera’. Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir. La tregua
Morir así, de pie, tan erguido, es morir en paz.
Esta rara sensación de dolor que me recorre el cuerpo , me revuelve el estomago y me genera ganas de llorar.
Y lloro sin saber del todo el motivo. Lloro sabiendo que te vas, y te vas para no volver.
Eso es lo que me duele.
Es una tristeza rara. Tristeza que me hace brotar lágrimas pequeñas, que me hace latir el corazón más rápido de lo normal, y me hace extrañarte y decirte que realmente nunca voy a dejar de leerte; Creo que es así, mi única manera de recordarte.
Jacqueline Golbert
No entendíamos como seguíamos encendidos,
Ninguno de los dos tenía refugio
Ninguno de los dos estaba solo
Te idealizaba y vos mostrabas tus imperfecciones.
jueves, 14 de mayo de 2009
Mi mama me dijo que le escriba algo para la lapida de la tumba ya que mi abuelo además de ser mi abuelo, era mi segundo papa, mi amigo, mi compañero de habitación, mi compañero de vida, mi cómplice y asesor. Era el si personificado, era/es lo sagrado, porque era diferente, era especial, era inusual.
Era el abuelo que no era tan abuelo. Era mi camarada.
Y cuando mi mamá me dijo eso, le escribí una carta y después lo organice y escribí esto:
"Ya no es mágico el mundo, te han dejado"
Jorge Luis Borges.
Y el tiempo pasa y los dolores arraigados quedan.
El reloj avanza y es así que el tiempo pasa.
Pero yo me quedé en aquel momento
Cuando gritaste y te fuiste para siempre.
Eternamente, por los siglos de los siglos.
Te ausentaste, y estar ausente es no estar.
es dejar de compartir y de soñar.
Es que no estaba preparada para tu partida,
Y vos claramente emprendido.
Quizá te fuiste de una manera un tanto burda
muy inesperadamente,
¿Por qué te fuiste de repente?
¿A dónde ibas tan apurado?
La vida te llevo,y yo sigo esperando
que casualmente nos encontremos en mis sueños
y que me des el abrazo (que por acelerado)
no tuviste la posibilidad de darme
Por favor
Necesito que me des
el ultimo adiós que te olvidaste
Entre idas y venidas, entre salvamentos y socorros.
lunes, 11 de mayo de 2009
Esa fue la última vez que nos vimos.
Estábamos en la parada del 111, ella se dirigía a San Telmo y se tomo el semi-rápido porque ella era así. Muy irritable cuando se lo proponía.
Mientras que esperábamos el colectivo, nos besábamos, ella me mordía el labio inferior y yo me corría para atrás como diciendo “no lo hagas más”, aunque era mentira, a mí me gustaba.
Esa tarde había sido distinta a todas las tardes.
Ella me miraba de una forma especial como queriendo decir algo y yo estaba embobado sin poder decodificar el mensaje.
Necesitaba que ese momento se extienda, que no pase ningún 111, que no pase ningún semi rápido ni ningún semi lento, que no pase nada .Que ella se quede conmigo y que no hable, que no se queje como siempre, que no llore ni me cuente de sus dramas, que me mire y se limite a eso.
Y esbozo su última sonrisa, y fue ahí cuando la ame por primera vez.
Nunca le había dicho que la amaba, no me gusta el hecho de etiquetar los sentimientos, pero ese día si la ame.
Vino el 111 y vino el semi rápido. Subió y desde arriba me saludo con mucha fuerza. Esperé que el colectivo pase las tres cuadras y su figura se pierda en el panorama, cuando ya no lo vi, comencé a caminar rumbo a mi casa.
Y cuando llegue quería llamarla y decirle que formalicemos la relación, pero no la quise apabullar, así que abrí la heladera y tome una dosis de paciencia.
Nunca más la volví a ver, nunca más me atendió el teléfono ni me contesto los mensajes, no me abrió la puerta de su casa y no volvió a aparecer. El motivo no lo se, solo se que se me fue.
Controlé la calma y escribí esta carta:
Te escribo por qué no se dónde estás, quién te llevo, con quién te fuiste. No se por qué huiste abruptamente, por qué te difuminaste en el tiempo, por qué te fugaste hacia los suburbios de la existencia.
Pero en fin, no estas y seguro que esta carta por lo menos te va a llegar, me consuelo con eso.
No fuiste lo mejor que me paso, te lo afirmo de una manera categórica.
Pero fuiste vos, callada, esplendorosa y molesta. No te voy a decir que sin vos no puedo vivir porque acá me tenes escribiendo la onceava carta como un desdichado y encima, solo.
No quiero mentirte diciéndote que los mejores momentos los viví a tu lado, porque creí que nos quedaba lo mejor. No puedo afirmarte ni decirte ni mentirte. Lo único que te aseguro es que desde ese día te espero todos los días antes del anochecer donde intercepta Constituyentes y los Incas , en la parada del 111, y cuando viene mi mirada desespera.
Sea rápido semi rápido o semi lento.
