jueves, 9 de julio de 2009

La lenta máquina del desamor


La lenta máquina del desamor,
los engranajes del reflujo,
los cuerpos que abandonan las almohadas,
las sábanas, los besos,
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo,
ya no mirándose entre ellos,
ya no desnudos para el otro,
ya no te amo,
mi amor.

Julio Cortázar

lunes, 6 de julio de 2009

Nadie encuentra




Nadie encuentra lo que no está; buscando. No es verdad que las cosas aparecen de pronto; que, sorpresivamente, cuando para la lluvia, vemos una hermosísima flor en el tallo en el que antes no había nada. Allí hubo, por lo menos, un capullo cerrado, algo que estaba por abrirse, por transformarse en flor... Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... los dos estaban buscándose. Por soledad. O por dolor. O por ganas de revivir la vida insuflándole oxígeno a los pulmones. O porque sí. ¿Por qué explicarlo todo? ¿Por qué decir que la causa, el efecto, que la casualidad no existe, que...? Mejor pensemos que lo importante es que, cuando no hay alguien a nuestro lado, no hacemos tostadas (¿para mí solamente? (No...), no gastamos el frasco de perfume, duran menos las latas de atún y más las milanesas en el freezer, compramos con más nostalgia que alegría un ramito de flores para llevar a casa, y estrenamos muy pocas cosas. Se van yendo las ganas, como se va la luz, poquito a poco... Y la noche nos asesta su golpe con el recuerdo, nos envía sus fantasmas más tristes, sus sombras incansables e inclementes. La noche que no termina nunca, que crece, que atormenta, que entrevera nombres, que ronda, que agiganta las lágrimas hasta transformarlas en un océano. Estamos solos porque no hacemos una llamada. Porque no damos el paso que nos acerca. Porque no decimos la primera palabra que se transforme en puente. Nadie encuentra lo que no está buscando. ¿Por qué crees que vos y yo nos encontramos? ¿Desde dónde venías acercándote? ¿Desde cuándo yo esperaba que llegaras? ¿Por qué yo? ¿Por qué vos? ¿Por qué nosotros? ¿Por qué crees que no te desviaste, con otro rumbo, que no fuiste más hacia el sur, o más al norte, o al otro lado del mar incalculable? ¿Por qué pensás que me detuve para que pudieras alcanzarme, extender las dos ramas de tus brazos, abarcarme con toda tu ternura como diciéndome "ahora ya no te pasará nada malo, nada triste, nada cruel"; podés dejar de llorar, podés dormir con los ojos cerrados, mansamente y, al despertar, no estarás sola... Nunca más estarás sola. "¿Y yo no estaré solo nunca más...?"; ¿Por qué? Porque los dos estábamos buscándonos. Porque desde aquella lejana, lejanísima primera vez que nos vimos, quedó un delgado, finísimo, invisible hilo uniéndonos... un hilo que nada puede cortar, un hilo que atraviesa paredes, muros, montañas... un hilo indestructible que no soltaste, que no solté, y que al fin volvió a reunirnos para que la historia termine su retrato, tal vez poniendo un poco menos de tonalidad en la paleta, o distintos colores y brillos, pero retornando a los dos mismos protagonistas. Vos y yo. Regresando. Volviendo al paraíso prometido que salimos a buscar sin saber que lo teníamos tan cerca, debajo de los pies. Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... los dos estaban buscándose. Nadie encuentra lo que no está buscando.
¿Me entendés, ahora?


Poldy Bird

domingo, 5 de julio de 2009

HAPPY BIRTHDAYYYYYYYY(l)(l)


(listooooo osea. pasame ya las fotos de ayer pq mira lo q es esta foto tuve q hacerle muchas remodelaciones para que quede asi, y asi y todo mira lo desastrosa que es)

bueno.
no entiendo si con esto estoy subiendo una foto o que, pero me siento cdo teniamos el flog /nosotrasss y era el cumple de una que teniamos q subir foto y carta.
nada te queria hacer una sorpresitaaaa que igual no fue sopresa pq te pedi la contraseña jaja

feliz cumpleeeeeee felices veinte!
y no llores por la segunda decada. porque son de los veinte años mas geniales que conozco, te formaron a vos, una de las mejores personas que conozco, mi mejor amiguita.
veinte años en los que pasaron cosas hermosas, cosas no tan lindas, cosas tristes, pero que te ayudaron a crecer y a ser lo que sos.
claramente ayudaron para bien, que digo bien, para geniaal
bueno jaku. no solo te deseo la mayor felicidad del mundo, si no que voy a estar pendiente de q lo seas, tratando aunq sea desde lo poquito que pueda hacer desde mi lugar.
te amo con todo el almaaa, gracias por estos (cuantos? ya con este año son 8! ocho!! no lo puedo creer) años de amiguitas.
toda la vida juntas!!
te amooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo





DOKI(l)

viernes, 3 de julio de 2009

Los nadie


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir
de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los
nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie
derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.

Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.

EDUARDO GALEANO

miércoles, 1 de julio de 2009

FAAAAAA, ME MELANCOLICE


Modificaste mi existencia y me orientaste hacia no se donde
transformaste mi tiempo en temporada de alta y cuando digo esto,
me refiero a que cualquier momento es fulgor cuando estoy a tu lado sentada mirando las hojas caer en este extenso otoño
que parece nunca acabar


Jacqueline Golbert

martes, 30 de junio de 2009

Estudios sobre el amor


Hablemos del amor, pero comencemos por no hablar de «amores».
«Los amores» son historias más o menos accidentadas que acontecen entre hombres y mujeres.
En ellas intervienen factores innumerables que complican y enmarañan su proceso
hasta el punto que, en la mayor parte de los casos,
hay en los «amores» de todo menos eso que en rigor merece
llamarse amor (...)


Ortega y Gasset

domingo, 28 de junio de 2009

PREÁMBULO A LAS INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA AL RELOJ


Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire.
No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo.
Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca.
Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj;
te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías,
en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico.
Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa.
Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes.
No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Julio Cortázar